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Cómo usar inteligencia artificial para equilibrar rutina con hijos, familia y trabajo

Cómo una madre usa inteligencia artificial para organizar agenda, recordatorios y tareas del día a día
Michele Chahin

VP of Marketing & Growth

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Mi nombre es Michele. Trabajo con marketing y crecimiento en Zapia. A pesar de vivir inmersa en el universo de inteligencia artificial, soy madre de dos hijos, tengo una agenda llena y, como cualquier adulto funcional, intento equilibrar familia, salud, amigos y todas las pequeñas cosas que surgen en el día.

Aquí, quiero mostrar cómo incorporé la IA en esa rutina para simplificar mi día.
Incluir inteligencia artificial en el día a día no es automático, ni siquiera para quien trabaja con esto. En mi caso, fue un proceso consciente: necesité forzarme a usar IA para tareas diarias, de las pequeñas a las grandes. Siempre que surgía algo por hacer, me preguntaba cómo podría usar Zapia para ayudarme en aquello.

Al principio, da más trabajo. Necesitas aprender a usar, probar, equivocarte, ajustar el comando e intentar de nuevo. La buena noticia es que ya probé bastante y, a continuación, comparto las cuatro principales formas de cómo uso Zapia para organización de la rutina familiar y productividad como madre y profesional.

1. Delegar mi agenda por audio

Quien tiene hijos sabe: la vida no sucede de forma lineal. Estás con el niño, resolviendo mil cosas al mismo tiempo, y recuerdas que necesitas cancelar una reunión o reprogramar un compromiso. La idea de abrir el calendario de Google, buscar el evento y editarlo termina quedando para "después". Y ese después a veces llega 2 minutos antes de la reunión.
Hoy, yo resuelvo esto en un audio (siempre uso Zapia por audio).
En el momento en que recuerdo, envío un mensaje de voz a Zapia pidiendo cancelar o reagendar el evento. Ella hace la gestión de la agenda, actualiza en el calendario automáticamente y la persona ya es notificada por email sobre el cambio. Es maravilloso.

2. Ayuda con la memoria

Después de que parí, algo pasó con mi memoria. No sé si fue el parto, la edad, la vida adulta llena de facturas o todo junto. Solo sé que recordar las pequeñas cosas se volvió mucho más difícil y me da una carga mental enorme. El otro día listé y eran 18 cosas pequeñas para recordar en el día, desde llamar a mi primo, comprar tomates hasta dejar la llave con el portero.

Hoy, uso Zapia como mi disco duro externo y aquella mamá que recuerda las cosas por ti, ¿sabes?

Envío un audio pidiendo un recordatorio y la notificación llega en el horario correcto. Esto se volvió una de mis principales herramientas de organización de la rutina y juro que siento hasta menos dolor de cabeza.

3. Programar Mensajes de WhatsApp

Esta es otra situación común. Generalmente recuerdo el cumpleaños de las personas que amo dos o tres días antes y me digo a mí misma: "no puedo olvidar". ¿Adivina? Cuando me di cuenta, ya pasó. Y ahí viene aquel mensaje atrasado, medio avergonzado.
Hoy, cuando recuerdo, envío un audio a Zapia y ya programo el mensaje de WhatsApp. Elijo el horario, a veces 00h para ser la primera en enviar felicitaciones, y dejo todo listo para ser enviado automáticamente, como si hubiera enviado en el momento.

4. Delegar para que Zapia haga

La funcionalidad que llamamos Zapia Conecta fue la que más cambió mi forma de pensar, y también la más difícil de incorporar al principio.

Mi primer caso de uso fue en el cumpleaños de 3 años de mi hijo menor y quería que fuera en un buffet (júzguenme). Estamos acostumbradas a hacer todo solas: buscar en Google, pedir recomendación en grupos de madres, contactar con varios lugares, solicitar presupuesto, ver disponibilidad de día, comparar precios. Al menos unas 5 horas en eso, fraccionado en varios días.

Un audio más para Zapia, informé los barrios que quería, la fecha, presupuesto máximo y dejé que Zapia buscara y contactara con varios lugares al mismo tiempo. Allá fue ella, por WhatsApp, presentándose como mi asistente y yo acompañé todas sus conversaciones por la aplicación.

Al final, además de ahorrar horas de mi día, encontró un lugar increíble del que nunca había oído hablar y pagué cerca de un 30% menos.

Pero el mayor aprendizaje no fue financiero. Fue darme cuenta de que lo más difícil no es usar inteligencia artificial, sino cambiar la mentalidad, incorporarlo en el día a día.

El consejo es antes de cualquier tarea parar y preguntarse: ¿será que la IA (Zapia, obvio) puede ayudarme?

Cuanto más entreno esta mirada, más natural se vuelve y además de la rutina simplificada, voy aprendiendo más y más sobre cómo usar inteligencia artificial y quedando más preparada para ese futuro que ya llegó.